La retinosis pigmentaria es una enfermedad ocular hereditaria y degenerativa. Se caracteriza por una degeneración progresiva de la retina, que poco a poco va perdiendo un tipo de células oculares que la forman llamadas fotorreceptores (conos y bastones), produciendo una disminución visual, en uno o ambos ojos, pudiendo llegar incluso a la ceguera.

¿EN QUÉ CONSISTE?
Debido a una alteración en los genes, el epitelio pigmentario (capa más superficial de la retina), deja de trabajar correctamente, haciendo que los fotorreceptores (conos y
bastones) dejen de funcionar y mueran. Como consecuencia, la cadena de neuronas que conectan los fotorreceptores con el
cerebro, va sufriendo también ese lento deterioro.
La pérdida del campo visual comienza en la periferia y poco a poco avanza, pudiendo llegar incluso a afectar la visión central.
Aunque se nace con la enfermedad, es raro que se manifieste antes de la adolescencia, de tal modo que el enfermo no es
consciente de la misma hasta que ésta se encuentra en una fase avanzada.


SÍNTOMAS
La manera en que se presentan los síntomas varía de un caso a otro,dependiendo de la severidad y velocidad con la que progresa la patología.

Los síntomas que se presentan con mayor frecuencia son:
๏ Ceguera nocturna. Es el síntoma más frecuente. Se trata de una deficiente adaptación a la oscuridad, tanto cuando llega el atardecer, como al entrar en lugares pobremente iluminados.
๏ Disminución del campo visual o visión “en tunel”: para poder ver los objetos que están a su alrededor tienen que dirigir la mirada directamente a dicho objeto.
๏ Deslumbramiento o fotofobia: son típicas las molestias ante luz intensa, principalmente del sol.

Hay que tener en cuenta que no todas las retinosis pigmentarias son iguales ni conducen a la misma pérdida de visión.


MANEJO CLÍNICO USUAL
En la actualidad, no hay tratamiento efectivo que permita restablecer la visión o interrumpir el curso natural de su evolución.

Información facilitada por su Óptico - Optometrista